Pecar con la boca al estilo toscano

 – Nel nome del Padre, del Figlio e dello Spirito Santo. Parla, figlia! Cosa hai fatto?
– Scusatemi, Padre, perche ho peccato con la mia bocca ed allo stile toscano. 1

Italianni's, Con O de Ocio, Annie Suarez, comunicadora social, periodista, venezolana, Caracas, VenezuelaLa tentación

Caminaba por el Centro Profesional Santa Paula, en Caracas, cuando de pronto la música de un acordeón captó mi atención. Al voltear, mis ojos se sintieron atraídos por aquel lugar. Ese instrumento musical estaba a cargo de un joven que se encontraba al fondo y a su espalda la luz hacía brillar la variedad de botellas de vino, que reposaban en un gran estante con muchas divisiones.  Desde la entrada, en ese lugar cada detalle evocaba a una típica trattoria italiana, de esas que pasan de una generación a otra, definitivamente hermosa, aunque en este caso con todo el mobiliario recién estrenado, pues el aspecto reluciente y la madera recién barnizada lo confirmaban. De pronto, ya no eran sólo mis oídos y mis ojos los que se dejaban llevar, mi olfato se sumó y mi mente evocó el queso derretido sobre una pizza, la vera italiana 2. Considerando que era ya la hora del almuerzo, me dije: ¿por qué no? Me apuré a ver el nombre del local: Italianni’s. Ya no había dudas, sentí el bocado de pizza tibia en la boca, mis papilas se activaron y mis glándulas salivales hicieron lo propio.

Un grupo de jóvenes que sonreían como que si me conocieran, dispuestos a atenderme como comensal, su trato respetuoso y amable, hizo que decidiera entrar al local más rápido aún. En ese momento noté que no necesitaba reservación o algo por el estilo. No era de extrañar que me sintiera en casa, el ambiente era muy acogedor. Vi una barra hecha en hierro forjado a mi mano izquierda, donde me habrían servido un cóctel, si así lo hubiera querido, pero esa no era mi intención a esa hora del día. Al tomar asiento y pedir la carta, me di cuenta de que era algo más que una pizzería. Se trataba de un restaurante de comida toscana, así que mi apetito se volvió más ambicioso. En ese momento me di cuenta de que ya no había vuelta atrás. ¡Iba a pecar, Dios mío! ¡Iba a pecar con la boca al estilo toscano!

Italianni's, Con O de Ocio, Annie Suarez, periodista, comunicadora social, venezolana, Venezuela

8 pecados

¿Cómo y qué tanto pequé? Pues lo hice ocho veces. Sí, ocho veces. Lo sé, imperdonable, pero no pude detenerme después de que empecé a saborear cada bocado. Comencé con una Ribollita, una rica sopa hecha a base de tomate y frijoles blancos. Mi segundo pecado fue un Brodetto di pesce, un caldo de mariscos con un sabor delicioso. Juro que ambas sopas sabían a gloria. El tercer pecado fue un Saltimbocca Fiorentino y todavía se me hace agua la boca de sólo recordarlo. El cuarto pecado fue La Labbra de Sangiovese, con una presentación y una mezcla de sabores… No basta con describirlos, es preciso probarlos. Ese fue mi pecado inolvidable. Mi quinto pecado fue un Fettuccine, hecho a base de una pasta elaborada en la cocina del local, que al cerrar los ojos, me transportó a Italia sin pasar por el aeropuerto. El quinto fue un risotto de salchicha llamado Terra Nova, que no tiene comparación con ningún otro que haya probado antes. El sexto fue un plato llamado Massarosa Maiale, hecho a base de una carne blanda y bañada con una salsa de moras y especies, un mix perfecto. Y, como si eso fuera poco, probé el Tiramisú para cerrar, mi octavo pecado. Los degusté todos y los disfruté, los disfruté mucho. Por supuesto, también bebí vino tinto, entre un pecado y otro. ¡Oh, Dios! ¿Cómo pude? ¿Por qué lo hice?

Un testigo 

¿Qué si hubo testigos de mis pecados? Bueno, un lindo cuadro de unos pimentones rojos, imposible de ignorar, hecho por una descendiente del afamado pintor venezolano Reverón, lo vio todo y si pudiera hablar, ¿qué no diría? Seguramente revelaría más de lo que alcanzo a confesar ahora. Los demás comensales eran tan pecadores como yo y el personal…pues cada uno estaba tan absorto en su trabajo y, sobre todo, en hacerlo bien, que ninguno de ellos notó mi insaciable deseo por probar y probar todas esas delicias sin parar. O, ¿disimularon por discreción? Quizás, ya para ellos es natural que los comensales pequen con el paladar de esa manera en ese lugar.

– Mia figlia, se c’é pentimento, Dio ti scusa.
– Ma, Padre, c’é un problema… Lo farei  un’altra volta e molte piú.
– Oh! Peccato! 3

Italianni’s. Av. Circunvalación del Sol. Centro Profesional Santa Paula, Sector Comercial, Nivel 1, Local 14. Caracas- Venezuela @italianniscss

1 -En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. ¡Habla hija! ¿Qué has hecho?
  -Perdóneme, Padre, porque he pecado con mi boca y al estilo toscano.

2 la verdadera italiana.

3 – Hija mía, si hay arrepentiemiento, Dios te perdona.
   – Pero Padre, hay un problema… Lo haría otra vez y muchas más.
   – ¡Oh! ¡Pecado! 

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